"Degustar”, según el “Diccionario de Uso del Español” de María Moliner es “probar una cosa de comer o beber, para valorar su sabor”.
Siendo cierta la descripción del término, se nos hace totalmente insuficiente para describir con absoluta certeza todo lo que supone para los cinco sentidos dejarse llevar a ese lugar único que es el edén del paladar.
Porque es en ese punto de confluencia, en el que al gusto se unen el tacto, el oído, el olfato, o la vista, en el que comer deviene en placer de dioses, terrenales, pero dioses al fin y al cabo.
Si a los cinco, además, le sumamos el sentido común, hablamos, sin duda, de Restaurante Flati.
Con el sexto y todos los demás sentidos, con ilusión, con experiencia, con originalidad, con atención, con profesionalidad, con imaginación, con calidad, confortabilidad… Restaurante Flati se presenta como un imprescindible catalizador de sensaciones para el disfrute de sus comensales.

Restaurante Flati se descubre así como fórmula magistral para conjugar espacio y tiempo, para brindar a sus clientes la mejor ocasión de reencontrarse con la calidez de un establecimiento que otorga a ese momento la condición de mágico, de recuperar un tempo, un ritmo, una cadencia en consonancia con el latir de nuestros deseos.

Antonio Díaz, director y jefe de sala; y Esteban Díaz al timón de los fogones, son, junto con un experto y apreciado equipo de profesionales, la esencia motora y creadora de Restaurante Flati, el corazón y el alma lo conforman además los clientes y amigos del establecimiento.